El aumento de Su gloria

Publicado el 3 de abril de 2025, 3:54

“Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Juan 3:30

Nos encontramos frente a una de las declaraciones más profundas de Juan el Bautista en la Escritura. Cuando dice: “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe,” está expresando una verdad que debe resonar en el corazón de cada cristiano. Juan experimentó una plenitud de gozo al ver cómo la prominencia del Hijo de Dios eclipsaba la suya. ¿Por qué? Porque su satisfacción se encontraba en el hecho de que la gloria de Cristo se manifestaba y que su propia vida estaba alineada con el propósito divino. Este tipo de entrega solo es posible a través de una disciplina espiritual profunda, en el lugar secreto, donde el Espíritu Santo trabaja en nosotros. Hermanos, debemos preguntarnos: ¿Estamos dispuestos a permitir que Dios nos moldee con el fin de que nuestros deseos se alineen con los Suyos? Esa debe ser nuestra meta; Cristo debe crecer, y nosotros debemos menguar. ¡Nada es más importante que esta verdad! NADA merece más nuestra devoción que asegurarnos de que Su gloria se manifieste en nuestro carácter.

Oremos juntos: Aumenta, oh Señor, nuestro amor por Ti como el mayor tesoro de nuestros corazones y disminuye cualquier amor idólatra por cosas menores. Reflexionemos sobre esto: si no buscamos esto, fácilmente nos convertimos en idólatras, y nuestra vida estará gobernada por el temor a perder esos ídolos. Recuerda lo que dice Éxodo 20:3: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” Si realmente le amamos con todo nuestro ser, como se nos enseña en Lucas 10:27, ¡nada perderemos, solo ganaremos!

Ayúdanos, Padre eterno, a volver a nuestro primer amor, tal como se nos exhorta en Apocalipsis 2:4. Haz lo que sea necesario para que mi amor por Tu Hijo crezca, hasta que Él sea verdaderamente todo para mí, como dice Colosenses 3:11. Aumenta mi confianza en Tus promesas y disminuye mi confianza en mis propias percepciones (Proverbios 3:5-6). Señor si esto no sucede serán mis circunstancias las que rijan mis decisiones. Pero si creo en Tus promesas, ¡seré verdaderamente libre! (Juan 8:36). Iglesia recuerda: no hay nada más poderoso que un cristiano que realmente cree (Hebreos 11:6), y en ese deseo estamos juntos. Oh Señor ¡Haz lo que sea necesario para que caminemos por fe y no por vista! (2 Corintios 5:7).

Por último, aumenta amado Padre nuestra pasión por la reputación de Jesús y disminuye nuestra pasión por la nuestra. Si esto no sucede, nuestro testimonio será vacilante y podríamos encontrar vergüenza en el evangelio (Romanos 1:16). ¡No, Padre! No permitas que esto suceda. Si amamos la gloria de Tu Hijo más que la nuestra, encontraremos libertad para testificar y ver cómo otros vienen a Cristo (2 Timoteo 1:8). ¡Haz lo que sea necesario para aumentar mi amor por la gloria de Cristo!

¡Sí, padre! ¡Jesús debe crecer! ¡Jesús debe crecer! Y ¡Nosotros debemos disminuir! Si Jesús crece en nosotros y nosotros menguamos, nuestra alegría, como la de Juan el Bautista, será plena. Así que, danos la fuerza para permanecer de rodillas cada día, rogando: aumenta mi amor por Ti, aumenta mi confianza en Tus promesas y mi pasión por la gloria de Tu Hijo. Oramos esto en el nombre de Jesús, con el ardiente deseo que Él sea glorificado en nosotros cada día más. Amén.

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Comentarios

Shirley García
hace 3 días

Amén 🙏🙏🙏