
“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de Aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa” Gálatas 5:7-9
Hoy abordamos una pregunta fundamental en nuestra vida espiritual: ¿Qué tan celoso debo ser respecto a mi relación con Dios? Este pasaje de Gálatas nos invita a reflexionar profundamente sobre la influencia que permitimos a otros en nuestro caminar con Cristo ¿Tenemos claro el mensaje de la Palabra de Dios cuando nos advierte que un poco de levadura leuda toda la masa? Imaginen por un momento: si trasladamos este concepto a una relación matrimonial, ¿estarías cómodo viendo a tu pareja ceder, aunque sea "un poquito", a la influencia de alguien más? ¿Aceptarías que tu cónyuge priorice la opinión de otros sobre la fidelidad que te debe a ti? Seguramente la respuesta sería un rotundo “no”. Esta es la misma seriedad con la que debemos tomar nuestra relación con Dios.
La verdad es que, en nuestra vida cristiana, la influencia del mundo nos rodea constantemente. Muchos intentarán convencernos de que "no pasa nada" si cedes un poco. Tal vez digan que solo estarás presente y no participando directamente. Pero, hermanos, ¿es realmente cierto? La Escritura nos dice que un poco de levadura contamina toda la masa. Así que, si hemos estado corriendo bien, esforzándonos por consagrarnos a Dios, ¿por qué decepcionarlo cediendo, aunque sea un poco? Es fundamental entender que siempre habrá una elección entre desagradar a Dios y agradar a quienes nos rodean. ¡No permitas que NADIE te estorbe en tu propósito de obedecer a la verdad! Y cuando digo nadie, me refiero a nadie, sin importar quién sea. Aunque esto pueda herir susceptibilidades, ¿no es eso un reflejo de la fidelidad que le debes a Dios?
En 2 Pedro 3:11 se nos llama a vivir de una manera santa y piadosa, y tenemos que cuestionarnos: ¿vale la pena perder una salvación tan grande por algo que es temporal y está destinado a la destrucción? No es una exageración, es lo mínimo que buscarías en una relación conyugal. Entonces, ¿por qué no ofrecer a Dios esa misma lealtad y compromiso?
Oración: Señor, Tú conoces mi vida mejor que nadie. Tu Palabra dice que, aun antes que la palabra esté en mi boca, Tú conoces la intención de mi corazón. En este día, estoy lidiando con un dilema debido a personas que son importantes en mi vida, a quienes no quiero defraudar. Pero, por encima de cualquier persona, Tú eres mi Salvador y mi Señor, y anhelo ser fiel a Ti. Por favor, ayúdame hoy y cada día a no permitir que nadie sea una piedra de tropiezo para que me impida amarte por encima de todo y con todas mis fuerzas, mente y corazón. Amén.
¡Hermanos, que esta oración resuene en lo profundo de nuestros corazones! Que la fidelidad a nuestro Dios sea nuestra prioridad, y que podamos correr con fortaleza y determinación hacia la meta que Él nos ha establecido.
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Amén 🙏🙏🙏
Amén.