Sin importar el precio

Publicado el 5 de abril de 2025, 3:05

“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” Hebreos 12:11 

En este día la Escritura nos confronta con una realidad poderosa sobre la disciplina en nuestra vida cristiana. Cuántas veces hemos escuchado que no debemos orar por paciencia, porque ello podría llevarnos a situaciones en las que debamos practicarla. O tal vez, tememos que al pedirle a Dios que nos haga más espirituales, nos enfrentaremos a más dificultades y sufrimientos. Pero, hermanos, la respuesta correcta debería ser: ¡sí, debemos hacerlo!

La disciplina del dolor, aunque difícil en el momento, produce el fruto apacible de justicia. Si ello significa que nos volveremos más como Cristo, que lo conoceremos de manera más profunda, que seremos liberados de la incredulidad y aumentará nuestra capacidad para amar, deberíamos anhelar esa disciplina. Recuerden “el amor es paciente” (1 Corintios 13:4). Si no deseamos más paciencia, ¿qué dice eso sobre nuestra comprensión del verdadero amor? ¿Queremos amar con un amor superficial o a medias?

C.S. Lewis afirmó: “Parecería que Nuestro Señor encuentra nuestros deseos no demasiado fuertes, sino demasiado débiles” Somos como un niño que prefiere jugar con barro en lugar de aceptar la invitación a unas vacaciones en el mar. Nos complacemos con demasiada facilidad, y eso debe inquietarnos. ¡No permitamos que nuestra complacencia nos lleve a descuidar el deseo del crecimiento espiritual! No tengamos miedo de pedirle a Dios que haga “lo que sea necesario” para que nuestras vidas ofrezcan mayor gloria a Él y a nosotros un gozo más profundo en Él. Debemos seguir adelante, como nos exhorta Filipenses 3:14: “sigamos adelante hacia la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Oración: Queremos el premio, oh Padre. Cueste lo que cueste, aumenta nuestro amor aumentando nuestra paciencia. ¡Cueste lo que cueste, aumenta nuestro deleite en Ti! Cueste lo que cueste, alinea nuestros deseos rebeldes con los Tuyos. ¡Cueste lo que cueste, enséñanos a confiar más en Ti! Y libéranos para orar por estas cosas. En el nombre de Jesús. Amén

 

Hermanos, que esta oración brote de lo profundo de nuestros corazones. ¡Deseemos ser moldeados por Su mano, incluso a través de la disciplina, sabiendo que el resultado será gozo y justicia en nuestra vida!

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Comentarios

Shirley García
hace un día

Amén 🙏🙏🙏